domingo, 30 de enero de 2011

Una de tantas

Esta historia a nadie le sonará a nuevo.

Somos una de tantas pequeñas empresas (ocho empleados) que a día de hoy estamos peleando por continuar con nuestro trabajo y no tener que cerrar las puertas de nuestras oficinas después de más de quince años de trabajo, esfuerzo y riesgo.

Nos dedicamos a la construcción (dios mío, que no me oigan los bancos que me cierran hasta el blog) y a día de hoy tenemos un impagado de más de 200.000 €, lo que nos ha supuesto tener que solicitar créditos, hipotecar nuestra casa, utilizar tarjetas de crédito con intereses altísimos...

En fin, que voy a contaros que vosotros no sepais.

Ahora mismo, los proveedores nos piden pago al contado, cosa en cierto modo lógica, pero mis clientes me pagan con estupendos pagarés que o no puedo descontar o los descuento con mucho entusiasmo y me son devueltos 180 días después de su entrega.

En este país, a día de hoy, no pagar no es ningún problema. Y me entristece y me avergüenza decir esto, pero nosotros también debemos dinero a gente. La diferencia está en que, por lo menos, damos la cara todos los días y vamos pagando, poco a poco, pero vamos pagando.

Ahora mismo, y después de tres años, estamos a la espera de que nos abonen una factura de más de 75.000 € de mayo de 2008. En caso de que no nos la paguen, no se si podremos seguir adelante.

Total, que aquí iré contando nuestros avances, o retrocesos, según el caso, para intentar superar esta situación que puede acabar con nosotros, como ya ha acabado con un montón de pequeñas empresas y autónomos que no han sido capaces de aguantar...

Seguiremos hablando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario